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Miércoles 13.12.2017
06/12/2017

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DERECHOS HUMANOS

La nieta 126 dijo que con su restitución “el amor le ganó al odio”

Se llama Adriana y sus padres fueron secuestrados en nuestra ciudad durante la última dictadura militar. Cómo conoció su identidad.

“El amor le ganó al odio”, celebró ayer la última nieta recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo un día después de que exámenes de ADN le confirmaran que es hija de una pareja que fue secuestrada en La Plata y desaparecida durante la última dictadura militar en Argentina.

“Estoy feliz, plena. Se me completó la vida”, dijo Adriana, la nieta restituida de 40 años de edad, que sólo se identificó con su nombre, hija de Edgardo Garnier y de Violeta Graciela Ortonali, nacida durante el cautiverio de su madre.

Violeta fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976 en el barrio La Granja de La Plata, con un embarazo de ocho meses. Desde entonces, Edgardo la buscó, y al poco tiempo, el 8 de febrero de 1977, él también fue secuestrado en nuestra ciudad.

Acompañada por la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto y otras integrantes de la organización, su tía Silvia y su prima Marcela, en el encuentro con la prensa Adriana dijo reiteradamente su orgullo de ser una nieta restituida.

“Estoy muy orgullosa de serlo. No pudieron, esta vez no pudieron y el amor le ganó al odio”, sostuvo, a la vez que consideró que “el amor es más fuerte que el odio, siempre”.

Luego, relató en detalle cómo logró conocer su identidad y que ello ocurrió recién el lunes, cuando fue informada del resultado de las pruebas genéticas por la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi).

“La sensación es muy distinta que pensar que había sido abandonada, no deseada, que sentir que fui una persona muy querida, muy buscada y que tengo una familia hermosa”, expresó.

“Además que, con 40 años, tengo una abuela que es una genia y que ya pude hablar con ella, comentó en referencia a Blanca Díaz de Garnier, madre de su padre, que vive en la provincia de Entre Ríos.

Adriana admitió que dudó en participar de la conferencia de prensa, pero después cambió de opinión, al considerar que su testimonio “puede ayudar a darle ese empujoncito a la gente que tiene alguna duda acerca de su identidad”.

Por su parte, la tía Silvia, hermana de Edgardo Garnier, manifestó que no podía agregar “mucho” más de lo comentado por su sobrina. “Pero digo: qué importante es estar acá con todos ustedes y poder reconocer la tarea de estas Abuelas, que pese a todo siguieron y van a seguir”.

En la misma línea, Marcela, prima de Adriana, afirmó que “el amor que le tuvimos a tu mamá se resume en el nombre de mi hija: se llama Violeta como tu mamá. Violeta fue mi tía adorada”, señaló dirigiéndose a la nieta restituida.

“A los 40 años tengo una abuela que es una genia; ya pude hablar con ella”, contó sobre Blanca Díaz de Garnier, madre de su padre. Fuente: Día a Dïa. 


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