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Jueves 14.12.2017
04/10/2017

Histografías

INFORME

La historia de la Ciudad Universitaria en la Sierra de San Javier

Las ideas de pre y pos guerra en Europa y EEUU tendían al modelo de campus que inspiró el proyecto en Tucumán que nunca concluyó.
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Ciudad Universitaria de San Javier

La tendencia a unificar las instituciones universitarias en un sólo ámbito físico, tuvo sus primeras manifestaciones en Europa en la Edad Media ante la falta de alojamiento para profesores y alumnos, provenientes de localidades distantes. Éste fue el origen de los complejos universitarios de la Sorbona (Francia), Oxford y Cambridge (Inglaterra), citando solo algunos. En América Latina, se pueden nombrar como ejemplo: la Ciudad Universitaria de Caracas, la de México, y la de Río de Janeiro.

Todas éstas, muestran una tendencia internacional: reunir las dependencias universitarias, en grandes predios, más o menos aislados.

Las ideas de pre y pos guerra, tendían al modelo de “campus”, en los que se instalaba y desarrollaba una comunidad de docentes y estudiantes, unidos en la idea de investigar, enseñar y aprender; por lo que las ciudades universitarias europeas y latinoamericanas, o los numerosos “campus” norteamericanos, fueron fuente de inspiración suficiente para impulsar un proyecto similar en Tucumán, que sería el mayor emprendimiento del país, y que procuraba dar solución a la dispersión edilicia. Esta necesidad de unificar todas las dependencias universitarias, surgió en 1947, con la propuesta de construir un Complejo Universitario en la Sierra de San Javier, a 30 Km. de la capital tucumana; la idea fue inmediatamente aceptada por las autoridades que pusieron en marcha los estudios preliminares.

El Instituto de Estudios Geográficos de la UNT había realizado un prolijo relevamiento, llegando a la conclusión que la Sierra era el lugar más adecuado para este proyecto, gestado durante el rectorado del destacado biólogo Dr. Horacio Raúl Descole, quien había sido nombrado Interventor de la UNT el 6 de Mayo de 1946.

El Gobierno Nacional, había estructurado el Primer Plan Quinquenal, que entre otras medidas contemplaba una nueva ley universitaria y facilitaba la declaración de utilidad publica de los inmuebles para realizar obras proyectadas. Así se compraron o expropiaron las tierras de la Sierra de San Javier con el fin de construir la ciudad universitaria.

El valor de lo pagado por dichas adquisiciones fue de $ 1.642.701,30. Para lograr la nueva Universidad, el Dr. Descole había obtenido uno de los mejores créditos nacionales del año 1947, de $ 13.435.375, para iniciar las etapas de estudio, proyecto y construcción de la ciudad universitaria. La obra estaría constituida por un “Casco Principal”, situado en la cumbre del cerro San Javier, y un “Casco Secundario”, al pie. Ambos debían conectarse a través de un funicular.

El Casco Principal comprendía: los edificios de la Universidad, el centro Comunal, vivienda universitaria masculina y femenina, áreas de deportes al aire libre, dispuestas en explanadas escalonadas, un teatro a cielo abierto y, finalmente, un estadio para espectáculos deportivos con graderías desarrolladas sobre el terreno. Una diferenciación de vías para peatones y otra para automóviles, evitaba que ambas pudieran interferirse. El Casco Secundario, comprendía: un núcleo hospitalario, la escuela de agricultura, con sus campos de cultivo, huerta y granja; los institutos de enseñanza secundaria; viviendas, servicios generales, y la estación inferior del funicular. Las unidades vecinales de viviendas se distribuían por toda la montaña y, especialmente, a lo largo de la cumbre. Cada unidad, estaba constituida por viviendas aisladas o en block para 4.000 personas y los servicios comunes correspondientes. Los talleres de Tafí Viejo, construirían los vagones que habrían de circular por el funicular.

El proyecto de San Javier había sido elaborado por los docentes del Instituto de Arquitectura y Urbanismo de la UNT, un equipo técnico encabezado por el Director Arq. Jorge Vivanco, y los profesores Eduardo Sacriste, Horacio Caminos, Hilario Zalba y el geólogo Guillermo Rohmeder, más un extensa nómina de profesionales, personal técnico y auxiliares, que intervinieron en los estudios y proyectos de los trabajos; realizándose estudios geográficos, geológicos, relevamientos aéreos, topográficos, hidráulicos, catastrales, forestales, viales, ingenieriles, eléctricos, sanitarios, administrativos, fotográficos, etc.

El arq. Vivanco había realizado viajes por Europa, recopilando información sobre las Ciudades Universitarias de Oxford, París y Roma. En su visita por Milán y Roma, contrató profesionales italianos que se incorporaron al Instituto. En Inglaterra, se vinculó con el Arq. Walter Grapius, de Harvard, propulsor de la arquitectura moderna.

La magnitud de la obra proyectada, se evidencia en una foto panorámica de la Sierra; incluida en el “Plan General”; tomada desde lo alto de un edificio de San Miguel de Tucumán, a cuyo pié, se lee: “los terrenos de la Ciudad Universitaria, abarcan toda la montaña visible…” y continúa: “…el terreno sobre el cual se ha de levantar esta obra pertenece ya a la Universidad y tiene 14.000 hectárea de extensión más o menos la de la ciudad de Bs. As.

El recorrido del funicular sería de 2.500 mts. Y el tiempo de transporté de 9 minutos con capacidad para 2.600 personas por hora, en ambos sentidos. El conjunto ocuparía una superficie de 400 hs. sobre un total de 14.000 hs. adquiridas por la UNT. Citando textualmente del Plan Original “…se estima que la Ciudad Universitaria, radicará una población estable de 20.000 a 35.000 habitantes. De los terrenos que pertenecen a la Universidad, los bosques cubren, una superficie mayor de 10.000 hs….”, “…Alturas sobre el nivel del mar: Ciudad de Tucumán: 480mts., Casco Secundario: 700mts.”

Debido a la falta de presupuesto, a la crisis económica y a la finalización de Descole como Rector, las obras comenzaron a paralizarse en 1952. En 1955, el cambio político contribuyó más al fin de este sueño. En el casco principal, llegaron a funcionar en “quonsets”, la oficina Ciudad Universitaria, el Instituto de Arquitectura y Urbanismo y el Instituto de Educación Física. De las unidades residenciales, sólo se construyeron 33 viviendas y la estructura de hormigón armado de la vivienda masculina para 4000 alumnos. Del casco secundario de Horco Molle, se construyeron 30 viviendas, la enorme Escuela de Enfermaría y los talleres.

Todo este movimiento renovador se vio interrumpido por los cambios políticos quedando abruptamente inconclusa, la colosal empresa arquitectónica.

Durante la 2º gestión del Dr. Descole, las tierras que en su anterior Rectorado habían sido expropiadas para asentar la “ciudad universitaria” y la “ciudad hospital”, habían comenzado a tener problemas legales, pues algunos de los antiguos propietarios habían iniciado “juicios de retrocesión”, en razón que los objetivos iniciales no se habían cumplido; por lo que la UNT, promovió la creación de una “Reserva Natural”, que protegiera el patrimonio universitario (unas 14.000 hs), y fuese un centro de investigación. Por lo tanto, en 1974, se crea el “Parque Biológico Reserva Natural Sierra de San Javier”, proponiendo el Dr. Descole (quien había reingresado a la Universidad), hacer del Parque, una “Escuela de la Naturaleza” y lo pone bajo la jurisdicción del Instituto Miguel Lillo. La UNT, planteó como prioridad la recuperación del predio, que a la sazón, había sido ocupado por numerosos intrusos que explotaban maderas y tierras dentro de la jurisdicción universitaria, por lo que el objetivo fue levantar una cerca perimetral. Así logró que la UNT, dictara una serie de Resoluciones referidas a regular el “Parque Biológico”, el “Acueducto de Anfama” y la “ciudad Hospital” de Horco Molle; y la reactivación del “Funicular” pasó a ser su objetivo. Pese a su empeño, la Ciudad Universitaria Eva Perón, no fue reactivada y así la iniciativa única en la Argentina en ese momento, quedaría trunca. Resta como obra perdurable y trascendente, la adquisición de lo que hoy es el parque Biológico Sierra San Javier.

En el próximo número, veremos los distintos intentos por reactivar esta monumental obra, que hasta el día de hoy se mantiene inconclusa.

Investigación: Lic. Liliana Mastracchio

Fotos: Magdalena Franco, archivos La Gaceta.

Revista Yerba Buena

Fuente “Descole, una Pasión Universitaria”, Dr. Florencio Aceñaloza, archivos Diario La Gaceta, Biblioteca Escuela Universitaria (Compilación 60 Aniversario), “Ciudad Universitaria” (1950); Arq. Franco Marigliano.

 


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