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Miércoles 11.12.2019
18/07/2019

Histografías

RELATOS HISTÓRICOS

Los indios Lules dejaron su huella en Yerba Buena

Por: Rafael Garbero
Un relato que recuerda el legado de los primeros pobladores y de la Compañía de Jesús en suelo yerbabuenense.
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Indios Lules.

Quienes viven en Yerba Buena, la ciudad jardín de los tucumanos, muchas veces desconocen cómo surgió este poblado ubicado en los faldeos del cerro San Javier. Se habla poco sobre la historia de las tierras del pedemonte tucumano. Por este motivo es bueno recordar sus orígenes.

Este es el caso de “La Yerba Buena” que en sus tiempos primigenios tuvo la influencia de los indios Lules  y los Tafíes. Beligerantes los primeros, agricultores los segundos, habitaron las zonas selváticas del oeste tucumano. A su conocida movilidad por ser cazadores de animales, recolectores de frutos y diestros como guerreros, se le añadiría un creciente sedentarismo por la práctica de cultivos en bañado.

En el siglo XVI las poblaciones de los Lules habían sido reducidas y evangelizadas durante la Colonia. Este cambio ocurrió con las primeras mercedes de tierras otorgadas en 1592 con centro en las márgenes del río Ulumampa (Lules). Estas fracciones realizadas en 1650 pasaron a manos de los padres de la Compañía de Jesús, que establecieron la conocida Estancia de San José del Monte de Lules.

Los padres jesuitas se expandieron por las tierras vecinas de San Pablo, San Javier, La Rinconada y El Siambón consolidando la colonización territorial a través de la implantación de Salas de Estancias, base de la economía agraria regional.

Así lo registra la publicación “Yerba Buena; La Parroquia, un pueblo”, donde se lee además que por aquella época, estrictamente en el territorio que hoy es Tucumán, sólo existía Ibatín, como centro urbano y un pequeño poblado espontáneo en La Toma, donde el camino real vadeaba el río Salí. 




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