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Jueves 05.12.2019
26/11/2019

Actualidad

BUEN COMER

La gastronomía tucumana se prepara para la temporada de verano

Los turistas eligen empanadas, humita, locro, quesillos y los cada vez más tentadores vinos de altura

La temporada de verano se acerca y los puntos turísticos de la provincia se preparan para recibir a turistas que llegan desde diferentes partes del país y el mundo para conocer todo lo que Tucumán tiene para ofrecer. Con una riqueza natural y cultural excepcional, el Jardín de la República se ubica como uno de los destinos más buscados por los viajeros.

Si bien la geografía es clave, no hay que dejar de lado la calidez humana que abraza al llegar a la provincia, la amplia variedad de actividades que durante todo el año se pueden disfrutar y, por supuesto, la intensidad de los sabores donde la gastronomía permite degustar lo mejor de la identidad local.

Tucumán posee una gran variedad de sabores propios que han logrado hacerse fama a lo largo de todo el país y por ello, no es extraño encontrar visitantes que vienen exclusivamente a probar empanadas, humita, locro, quesillos y sus cada vez más tentadores vinos de altura.

La comida transporta, despierta emociones, provoca y enamora con su sazón. Toma vida de la mano de productores locales que elaboran platos y productos únicos para deleitar a cada persona que pisa suelo tucumano, dejándoles una entrañable experiencia.

La provincia cuenta con localidades de gran potencia turística, que en los últimos años están destacándose, llamando la atención de los turistas que ven a pocos kilómetros de la capital una opción para encontrarse con la belleza de las yungas y las montañas.

El Cadillal busca sorprender a través del paladar

A solo veinte minutos por ruta, se abre paso El Cadillal, una villa turística que en los últimos años ha recobrado valor con fuertes inversiones del Estado provincial en infraestructura. Esto ha logrado reacondicionar la zona para el mayor disfrute del espejo de agua magnífico para el desarrollo de la pesca, los deportes acuáticos o una escapada de relax en cualquier momento.

Muy cerca del borde del dique, en una pequeña elevación, el restobar y parrilla La Isla, ofrece una sorprendente vista del lugar, enmarcado por los cerros.

Carla Sija, miembro del departamento de Capacitación del Ente Tucumán Turismo, organismo que preside Sebastian Giobellina, junto al reconocido chef José “Corcho” Rez Masud buscan con esta iniciativa capacitar, orientar y ayudar a dueños, empleados y productores regionales de diferentes localidades turísticas para potenciar sus emprendimientos y oferta con vistas a la próxima temporada de verano 2020.

Un grupo de cuatro mujeres protagonizan allí la recepción, encabezadas por la propietaria Alicia Cáceres, y serán las destinatarias de la orientación profesional que despejará dudas e inquietudes. Durante más de una hora un ida y vuelta de consultas y sugerencias procuran hacer más vistoso y amigable la propuesta para los clientes.

Carolina Guzmán, ayudante de cocina, se muestra atenta a lo que explica Rez Masud en su tercera visita, y ya nota mejoras. La cocina es su mayor pasión y es la primera preparación que recibe de este tipo: “Está bueno que hayan traído esta capacitación porque nos ayuda a crecer para llevarle mayor calidad al cliente. Creo que es algo bueno, productivo y de calidad también para el turismo”, señala al respecto y dice tener grandes expectativas para el verano. “Con el grupo pensamos que con esto La Isla va a crecer un poco más. Si ya es conocido, va a ser mucho más conocido por los sabores regionales que tenemos”, expresa ilusionada.

Para ella el amor por la cocina es primordial y donde encuentra el impulso para dar lo mejor de sí misma: “No cocinaría si no me gustara, si no le pongo amor. A mí me gusta comer bien, quiero que los demás coman bien”, afirma.

Mientras tanto, sobre la ruta 347 de acceso a El Cadillal y a metros de la rotonda, La Solana Casa de Té se emplaza en una estancia con un salón y un amplio patio que anteceden a unas cabañas de alquiler y una piscina donde se descubren algunos huéspedes.

Allí, René Sueldo y Rosa Barraza -propietario y cocinera, respectivamente-, reciben en una mesa al aire libre a “Corcho” y comienzan a desmenuzar la Carta a fin de mejorarla. La intención de René es dejar de ser una Casa de Té para convertirse en un restobar con otras opciones: “Mis expectativas son las mismas con las que empecé hace un par de años, que sea algo que pueda atraer a la gente, ayudar al turismo, a Tucumán, ayudar a cumplir las metas que nos pusimos tanto económica y humanamente”.

René ya accedió a otras capacitaciones del Ente de Turismo, pero es la primera que la siente tan personalizada y tan específica sobre diferentes rubros: “El tema de la cocina, empezar prácticamente de cero; el tema de la carta; el tema de la decoración exterior, el interior apuntando sobre todo a lo que sería el restobar, a lo que sería la parte gastronómica. La verdad que estoy ilusionado con que esto funcione y estoy seguro que sí se va a poder hacer”, asegura con una sonrisa esperanzada en esta nueva etapa de su proyecto.

La Sucursal del Cielo y su identidad gastronómica

El programa de Fortalecimiento Gastronómico también incluyó San Pedro de Colalao, conocida como La Sucursal del Cielo que alberga a la célebre Gruta de Lourdes, adonde llegan miles de peregrinos de todas partes del país en el marco de la Ruta de la Fe. La zona, con una altura de 1.000 msnm, es también conocida por sus bondades para el cultivo de nogales, lo que forjó la celebración anual que honra su producción: la Fiesta Nacional de la Nuez.

Sin embargo, esta pequeña ciudad es conocida también por su exquisita gastronomía, que destaca por la elaboración de productos regionales con materia prima autóctona, entre las que sobresale la que originó el Festival de la Humita que se realiza cada enero.

Allí el Programa se lleva adelante en la Hostería El Lapacho, adonde los productores y emprendedores acuden con entusiasmo para darle nuevo brillo a sus iniciativas.

Entre ellos se encuentra Andrés Porta o “Andy”, como todos lo llaman. Trae consigo una sonrisa y una cazuela tapada entre las manos. El ambiente propicia un diálogo fluido e informal entre los asistentes y el capacitador, donde en cada clase le toca a un participante exponer sobre un producto o plato. Andy aprovecha para destapar su preparación y desafiar a “Corcho” a adivinar lo que contiene el recipiente. Cuando lo presenta al resto de los asistentes deja a más de uno sorprendido. Lo que ha preparado no es más que un estofado, pero con ingrediente sorpresa: cayote. La sorpresa supera la desconfianza cuando lo prueban: tiene éxito, es sabroso, sin el particular sabor dulce del fruto y se mezcla magníficamente con la papa, la salsa y la carne de cerdo.

La capacitación no sólo es ortodoxa y técnica. Previo a desentrañar los secretos de un escabeche de durazno, Rez Masud se interna en temas que superan lo culinario. Habla de la solidaridad, de la comunidad y de lo importante de pujar todos hacia un mismo lado como productores, para impulsar sus emprendimientos y su localidad.

Por su parte, Elba Mamaní vive hace seis años en San Pedro de Colalao, donde formó su emprendimiento: la Posada y Casa de Té Inti Huatana. Considera que tanto ella como Andy son los molestos del grupo, que “tratamos de juntar a la comunidad, feriantes, comerciantes para que vengan a perfeccionarse” porque “necesitamos gente que esté capacitada para esta temporada”, expresa.

Tiene en claro sus objetivos y lo que espera de estas capacitaciones: “Queremos que esta temporada sea más redituable y que la gente conozca San Pedro. Muchos no lo reconocen, no se dan cuenta que es muy hermoso y que tiene todo. Estos cursos son para ayudar a esta gente y para darle al que viene un mejor servicio”.

Permanecer y creer

Para algunos como Ariel Ledesma, esta es la primera vez que pueden capacitarse en San Pedro. Está en proceso de iniciar un negocio con amigos para vender comida rápida y le es muy útil todo lo que aprendió a lo largo de los cuatro meses que duró el programa. “Lo bueno es que han venido hasta acá y hemos aprendido un montón, no solamente de cocina”, recalca Ariel muy entusiasmado.

Sin embargo, para otros como María Garelli, que ya lleva más de cuarenta años trabajando como cocinera, lo que se imparte en las clases no le es nuevo, pero le sirve para recordar ciertas cosas que tenía olvidadas. “Mari”, como le dicen, vende escabeches y juguetes didácticos de madera reciclada en ferias hace seis años. Además, rescata la formación en bromatología, que los ayuda a obtener el carnet y otros aspectos como el diseño: “Me diseñaron la etiqueta de mi producto. A otros compañeros les explicaron cómo pintar y arreglar su negocio”.

La historia de Andy lo ubica desde hace veintidós años en la localidad. Es artesano productor de comestibles dulces y salados, y tiene un puesto en la feria de artesanos del pueblo desde el año 2013.

“San Pedro es un pueblo turístico que necesita capacitarse, pero por la forma de pensar y trabajar son un poquito reacios a hacerlo porque es tan poco el período que tienen donde se desempeñan que no lo ven como algo necesario. Por esto, sería bueno empezar a pensar en este pueblo como año turístico redondo”, responde cuando se le consulta sobre las capacitaciones en el lugar.

No obstante, él tuvo que pelearla para poder llegar a donde exhibe y vende actualmente sus creaciones ya que la misma muestra sufrió vaivenes desde el comienzo: “En el 2013 comenzamos con una feria donde arrancamos 35 productores de la zona. La hacíamos una vez por mes en un espacio reducido y escondido. Cuando la sacamos a la calle quedamos 15 nada más. El grupo se fuera desmoronando poco a poco, y la gente que no podía mantenerse se retiró hasta que quedamos dos”.

Pero ese no fue el final para él. Al contrario de rendirse, pusieron esfuerzo y con orgullo cuenta como hoy en día su feria es la única de las catorce que continúa abierta de forma permanente.

“Esperamos el apoyo del organismo de turismo para fomentar la actividad en San Pedro y la ayuda de la comuna para que nos colabore y que lo nuestro no decaiga. Hay que tener fe y esperanza para que este verano resurja de nuevo”, cierra Andy, satisfecho por todo lo aprendido.

La muestra final

Con una fotografía grupal cerca de la pileta, cerró el último encuentro del Programa de Fortalecimiento Gastronómico en la Sucursal del Cielo, con una nueva receta de escabeche, logros cumplidos, expectativas a futuro y una fecha determinada para la clausura oficial.

 El martes 26 de noviembre todos los productores que participaron llevarán sus delicias para mostrar y degustar. Las consignas que Carla Sija y “Corcho” Rez Masud les propusieron son dos: ser diversos en cuanto a las comidas entre unos y otros, y utilizar alguna materia prima autóctona.

Solo queda esperar hasta la muestra y luego a la temporada de verano, donde se descubrirán los frutos de estas capacitaciones que continúan cocinándose también en otros destinos de la provincia.


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