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Sábado 22.01.2022
10/01/2022

Actualidad

LEY N° 9.374

Promueven la conservación del suelo en lotes implantados con limón

Técnicos de la Subdirección de Suelos de la Secretaría de Desarrollo Productivo realizan relevamientos en campos cercanos a Alberdi y Donato Álvarez.

La Secretaría de Estado de Desarrollo Productivo del Ministerio de Desarrollo Productivo de Tucumán desarrolla un programa de inspecciones en el marco de la Ley N° 9.374 de Conservación de Suelos, en el cual una de las zonas priorizadas incluye a las microcuencas que aportan escurrimientos de agua a las localidades de Juan Bautista Alberdi y Donato Álvarez.

Mediante las actividades de la Subdirección de Suelos, la intervención se orienta, entre otros objetivos, a incrementar la capacidad de infiltración de los suelos y, con ello, mitigar la concentración de grandes volúmenes escurridos que afectan severamente a las poblaciones de estas zonas, teniendo en cuenta que el agua escurrida muchas veces genera impactos negativos en infraestructura pública y privada, procesos de erosión y pérdidas de suelos que superan los tonelajes permitidos anualmente.

Se trabajó con equipos subsoladores provistos por la empresa propietaria, sobre una superficie de 730 hectáreas implantada con limoneros. El subsolado se realizó en las trochas de plantación en una extensión de 803 kilómetros, a una profundidad promedio de 0,65 metros y, en todos los casos, cortando las pendientes dominantes. Además, se hicieron lecturas con penetrómetro a fin de comparar las condiciones de los suelos antes y luego de la descompactación.

La empresa propietaria compartió nuestra sugerencia en el sentido de devolver, de algún modo, la esponjosidad de los suelos severamente compactados por tránsito de maquinarias en las operaciones de aplicación de fitosanitarios, poda, cosecha, explicaron desde la Subdirección.

Y agregaron: El tránsito de maquinarias en forma continua y la utilización de neumáticos pesados de tractores e implementos de arrastre dentro de los lotes, genera compactación en la superficie del suelo produciendo un aumento en su densidad, destrucción y debilitamiento de su estructura.

La compactación altera la porosidad total del suelo y, en consecuencia, la tasa de infiltración es menor, generando un incremento del escurrimiento de agua superficial e iniciando procesos de erosión al suelo, por lo cual queda menos agua y nutrientes disponibles para el cultivo, comprometiendo su potencial rendimiento.

En este sentido, este trabajo de intervención no solo mitiga escurrimientos, sino que también posibilita la cosecha de agua e incrementa la disponibilidad de agua para la plantación.

Para abordar el problema de la compactación se pueden tomar medidas correctivas, como es el subsolado y otras de tipo complementarias que no modifican rápidamente la condición actual del suelo, pero sí en un mediano a largo plazo, ayudando a mejorar el comportamiento del cultivo.

SUBSOLADO

Consiste en soltar el suelo bajo la profundidad normal de cultivo. Los subsoladores van soltando las capas compactadas, levantándolas y disgregándolas, formándose una red de macro-poros interconectados, algunos de los cuales van desde el subsuelo suelto hasta la superficie, actuando como vías para la penetración de raíces y el flujo de agua y aire. Antes de tomar la decisión de hacer esta labor, debe estudiarse el perfil del suelo, determinando la presencia de estratos de suelo compactadas, analizando su ubicación y distribución espacial en el potrero.

COBERTURA VEGETAL

Esta práctica consiste en mantener una cubierta vegetal de especies con diferentes sistemas radiculares en superficies que permanecen sin vegetación, ya sea en forma permanente o en algunos períodos del año.

El objetivo de esta cubierta vegetal es incorporar materia orgánica al suelo. En este sentido, se prefiere utilizar especies de arraigamiento profundo para que las raíces lleguen y penetren capas compactadas, favoreciendo la formación de macro-poros y la estructuración del suelo. En general se usan especies rústicas, de fácil establecimiento, de semilla de bajo costo, de fácil implantación y que no vayan a interferir con el cultivo siguiente.

Lo importante es realizar un buen diagnóstico de las condiciones del suelo, para conocer el origen de la compactación y no llegar a instancias de gravedad, siendo necesario detectar zonas afectadas y trabajar eficientemente en la recuperación de esos suelos, evitando realizar trabajos costosos de manera innecesaria y, así, impedir mermas en los rendimientos. Estas estrategias conducen, entre otros beneficios, a una mayor cosecha de agua, condición que se traduce en mayores rendimientos a cosecha, particularmente en aquellas zonas con régimen de lluvias limitante.


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