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Domingo 12.07.2020
20/08/2019

Crónica

BASE COMANDANTE ESPORA

De Santa Ana a la Antártida: la historia de un tucumano en la Armada Argentina

Ricardo Najar integra la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros. Ingresó a la fuerza en 1991 donde aprendió el oficio de oficial aeronáutico que le dio un futuro para toda la vida. Hoy vive en Bahía Blanca junto a su familia.
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Foto gentileza La Gaceta Marinera

Ricardo Najar nació hace 45 años en Santa Ana y, como muchos de sus coterráneos, eligió la Armada Argentina desde muy joven para desarrollar una profesión. Hoy es Suboficial Principal Aeronáutico y gran parte de su carrera la transitó en la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros con la que realizó varias campañas antárticas.

Así lo narró Ricardo, durante una entrevista realizada por La Gaceta Marinera, medio oficial de la Armada Argentina, mientras realizaba una pausa en la labor que diariamente realiza en la Base Aeronaval Comandante Espora de Bahía Blanca.

El Suboficial de la marina contó que durante su adolescencia, en los años 90’, le llamaron la atención las publicidades y noticias que se emitían por televisión sobre la labor de las fuerzas armadas: “como me gustaban los barcos, los helicópteros y el trabajo de los soldados, ingresé a la Armada en 1991 cuando tenía 15 años y no conocía el mar”.

Confesó que nunca pensó en otra posibilidad para su futuro más allá de la Armada Argentina, institución con la que está muy agradecido: “al principio dije ‘voy a probar’ y hoy es realmente un estilo de vida. No sé qué hubiera sido de mí si no hubiera entrado en la Armada”.

Najar recordó la satisfacción de su padre: “estaba orgulloso porque no seguía el ejemplo de alguien en particular. Todo lo hacía por mí y mi futuro”.

Así las cosas, se anotó en la Escuela de Suboficiales de la Armada en la época en que la especialidad Aeronáutica se cursaba durante 3 años, completando un cuarto año en la Base Aeronaval Punta Indio, asiento de las unidades de la Aviación Naval junto a las bases Almirante Zar en Trelew y Comandante Espora en Bahía Blanca.

“Todo lo que tengo se lo debo a la Armada. Cuando estaba en la Escuela de Suboficiales pensaba en lo diferente que era mi vida antes. Fue un gran cambio en la disciplina. Esta profesión verdaderamente me gusta. Trabajar es una obligación pero además es un placer”, destacó.

La Base Aeronaval, ubicada en el sur bonaerense, es donde se encuentra destacado el tucumano hace más de cuatro años como miembro de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros, fue su primer destino de 1994 a 2006 y regresó en el 2014. “La Escuadrilla es mi casa, vine de jovencito y espero retirarme acá. Somos una familia”, dijo con sentido cariño.

“Tuve la posibilidad de navegar mucho, pero prefiero el aire”, sonrió. Como aeronáutico estuvo de pase cuatro años en la Primera Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros y cuatro años más en la Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque donde se encuentran los aviones Súper Etendard.

En la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros, Ricardo es encargado del Cargo Electricidad donde todas las mañanas luego de la formación se planifica el día de trabajo: “Todo el tiempo ejercitamos con la Flota de Mar y con la Infantería de Marina, y nos capacitamos, incluso con otras fuerzas. Lo más destacado para mí es el trabajo en la Antártida, fue una experiencia única”, dijo.

“Fui cinco veces con los helicópteros Sea King en Campaña Antártica de Verano (CAV) y siempre aprendí algo nuevo. A medida que pasan los años y uno avanza en la carrera se va adquiriendo más responsabilidad y vamos recibiendo a los más jóvenes”, contó.

Najar participó de la última CAV 2018-2019 a bordo del rompehielos ARA “Almirante Irízar”.

Durante los próximos sientes años, Ricardo anhela seguir creciendo profesionalmente además de compartir nuevas experiencias de intercambio con otras armadas.

Por lo pronto, continúa su rutina de trabajo y está dispuesto y alistado para viajar a la Antártida si la Fuerza lo requiere. Hoy vive en Bahía Blanca con su señora que también es oriunda de Tucumán y sus hijos de 22 y 15 años. “La familia siempre me acompañó, es difícil porque se extraña, pero ya todos nos acostumbramos. A uno de nuestros hijos le dicen ‘Tucu’ porque nació allá”, contó.

A la provincia vuelve todos los años, su mamá vive en Santa Ana como dos de sus cinco hermanos. Ricardo rememoró sus estudios en la Escuela Agrotécnica de la ciudad del sur tucumano, ya que siempre le gustó el trabajo en el campo y también porque las principales actividades en Santa Ana son la caña de azúcar y el limón.

El papel de los Sea King en la Antártida

Los helicópteros Sea King que integran la Segunda Escuadrilla están diseñados para operaciones antisubmarinas; tareas de exploración; guiado y ataque; helitransporte de asalto; búsqueda y rescate; evacuación sanitaria; apoyo a la población civil en siniestros y emergencias; reabastecimientos logísticos de bases terrestres y unidades de la Flota de Mar.

Asimismo, estos helicópteros son destacados a la Antártida a bordo del rompehielos ARA “Almirante Irízar” como dotación complementaria para realizar las tareas de reaprovisionamiento de bases del continente bllanco y recambio de personal.

El hangar del rompehielos alberga dos helicópteros Sea King que dependen de la Escuadrilla. El Grupo Aeronaval Embarcado para la campaña pasada estuvo compuesto por ocho pilotos oficiales, un oficial técnico y 17 suboficiales.

Los Sea King tienen la capacidad de transportar una carga externa: carga frigorizada, equipos científicos, combustible, vehículos, motos de nieve, materiales de construcción y traslado de personal de hasta 2.700 kilogramos, siendo estas unidades muy necesarias para operar en la Antártida.







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