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Domingo 12.07.2020
19/04/2020

Crónica

DEL BLOG CUATRO ESQUINAS

“Nuestras lechugas crecen en Tafí y se comen en McDonald's”

Por: Rafael Garbero
La historia de Javier Moreno, vecino del Rodeo Grande en Tafí del Valle que muestra la realidad por la que atraviesan los productores de hortalizas argentinos. El autor del artículo, Rafael Garbero, publicó este relato en su blog Cuatro Esquinas en el año 2016.
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Foto: Rafael Garbero

¿Cuál es el origen de los alimentos que consumimos? Seguramente se hicieron esta misma pregunta muchas veces. Con sólo disociar los ingredientes de un plato alcanza para imaginar su procedencia. Es harto conocido que Tucumán produce buenas frutas y verduras. El limón tiene su bandera en Tafí  Viejo; el arándano, en Santa Lucía; la frutilla y los tomates, en Lules; los repollitos de Bruselas, en San Pedro de Colalao. “¿Y las lechugas?...”, preguntan por ahí.

El ejercicio es sencillo. Hay quienes lo hacen para darle un rostro a los alimentos. Esos productos  que podrían componer nuestros sánguches de milanesa o las hamburguesas que se venden en los locales de comida rápida.

Javier Moreno, vecino del Rodeo Grande, Tafí del Valle es un joven -como muchos otros- que apostó por quedarse en su tierra. Apoyado en su oficio, la labor que le  transfirió su padre. La agricultura familiar es la base de la economía social en muchos parajes de Tucumán y, a pocos kilómetros de La Ovejería, esta industria está bien presente. En la villa turística, además de aventuras, cabalgatas y fiestas de verano, están los que durante todo el año se esfuerzan para generar identidad. 

En la casa de Moreno, las herramientas de campo son un ‘seguro de vida’ para su hija y su esposa. 40 hectáreas destinadas a cultivos de lechuga y papa que se venden en Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, Buenos Aires y Chaco.

“Papa para papas fritas”

(Risas)

Toda su familia se dedica a la producción de hortalizas. “Hice hasta séptimo grado en la Escuela Martín Frías Silva y luego me dediqué a lo único que sabíamos hacer: los verdes”. Javier explica que la papa del valle se siembra en octubre y es cosechada en marzo. Para su familia, el vegetal que es el acompañamiento ideal de muchas comidas, se convirtió en futuro.

Juego de palabras. “No tuve educación pero a mí nadie me mandó a ‘lavar papas’. Yo cultivo papa punta. Papa para consumo y para semilla. Papa para papas fritas. A todos les gusta comerlas. Producirlas ¡es una papa!”

Lechugas frescas, hojas para ‘burgers’

 “Nuestras lechugas crecen en Tafí y se comen en McDonald's. Tenemos un cliente que es proveedor de esa sanguchería. Nunca imaginamos que nuestras verduras se usarían para hacer una hamburguesa famosa. Esas que en la tele le dicen ‘burgers’”. Javier lo cuenta orgulloso, casi sorprendido, mientras enseña sus manos ásperas, bien curtidas. Sus lechugas, ‘manteca y repollada’, tienen un ciclo productivo que dura tres meses y todo el año.

Dificultades

Durante el verano, el exceso de lluvias es un problema. Genera pérdidas y malezas. En invierno, la producción se contrae por el frío. Pero, el precio, es lo que más preocupa a los horticultores. “Hace un año la caja tenía un valor de $120 pero hoy nos pagan $30 en el Mercofrut. Por eso buscamos clientes en el mercado tucumano. Nos acercarnos más a los consumidores: almacenes, bares y sangucherías”, cuenta.

El municipio de Tafí del Valle acompaña a los campesinos pero necesitan sumar apoyos desde la provincia a través de subsidios y una nueva normativa que regule los precios de las semillas. “Nosotros generamos mucho empleo. Mi emprendimiento lleva el pan a 20 familias. Mi madre y mis hermanos trabajan conmigo”. 

Sería bueno que, al desayunar, almorzar y cenar, nos detengamos a pensar en el largo proceso de transformación que han experimentado los alimentos. Reconocer el trabajo de nuestros agricultores como una labor que nos identifica.

*Nota publicada por Rafael Garbero en el blog Cuatro Esquinas de La Gaceta


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