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Domingo 16.06.2019
06/06/2016

Histografías

CULTURA

El boom de los diarios y revistas entre el siglo XIX y el siglo XX

¿Cómo nació la prensa diaria en Argentina? Los cambios en los hábitos de consumo y en la cultura que representó el desarrollo industrial de los mass media. Por Antonella Gutiérrez La Bruna
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Caras y Caretas

Ya desde principios del siglo XIX, los primeros periódicos como el “Telégrafo Mercantil”, el “Semanario de Comercio” y el “Correo de Comercio” habían iniciado la tarea de comunicar las novedades al público. Años más tarde hicieron su aparición las revistas, como “La Moda” de Juan Bautista Alberdi, y los periódicos femeninos, como “La Aljaba” o “La Camelia”. Pero fue a partir de la segunda mitad de ese siglo que, con el aumento de lectores, diarios y revistas serían parte de la vida cotidiana.

Hasta mitad del siglo XIX, los medios de prensa eran “periódicos”; en el mejor de los casos aparecían dos veces por semana. En su mayoría, su venta se hacía por suscripción. Pero varios factores se combinaron para que, finalmente, el periodismo argentino pegase el gran salto y alcanzase su aparición a diario.

La introducción de prensas mecánicas permitió reducir considerablemente los costos y aumentar las tiradas. El telégrafo, primer medio eficaz de comunicación a distancia, hizo que las noticias llegaran a una velocidad inimaginable hasta entonces. A estas dos innovaciones técnicas hay que sumarles dos de alcance social y cultural: la generalización de la educación primaria, que multiplicaría el público lector; y la publicidad, que aportaría los capitales necesarios para asegurar la continuidad de las publicaciones, sin depender de la suscripción, como hasta entonces. Finalmente, la aceleración de la “vida moderna” llevaba a la necesidad de “estar al día” todos los días.

Fue así como nació la prensa diaria. La Prensa (fundada en 1869)  y La Nación (en 1870) eran los más leídos en Buenos Aires, así como La Capital (1867) lo era en Rosario, Los Principios y La Voz del Interior en Córdoba, El Orden y La Gaceta en Tucumán, Los Andes en Mendoza o El Día en la recientemente fundada La Plata. En 1880 se editaban 165 periódicos y en 1885 había 345 en todo el país.  Ver fotografías en el Álbum 

Otra novedad muy exitosa fue la aparición de otros géneros periodísticos, a través de revistas que alcanzaron gran popularidad. El Mosquito y Don Quijote fueron, entre otros, los iniciadores del humor gráfico y la sátira política. Pero fue en 1898 que hizo su aparición un periódico que revolucionaría los hábitos de lectura en Argentina: Caras y Caretas.

Cambio de hábito en el consumo

Con la llegada del siglo XX, las formas de producir bienes de consumo y de consumirlos habían cambiado. Las revistas ilustradas de circulación masiva contribuyeron a esto. Los avisos que publicitaban cigarrillos, máquinas de coser, bebidas alcohólicas, alimentos, calzados, medicamentos, joyas, etc. mostraban los cambios en la vida cotidiana de una población creciente y las aspiraciones del público lector, que elegía lo nuevo, dejando atrás lo más tradicional.

Como gran novedad se ofrecía ropa “lista para vestir”, alimentos semielaborados, muebles y accesorios decorativos, que se volvieron accesibles gracias a la producción en serie y la reducción de precios. La publicidad presentaba al consumo como una fuente de alegría y esparcimiento. Las principales revistas como Caras y Caretas se hicieron eco de estos cambios y se convirtieron en un rasgo principal de publicación.  

 Las Revistas se modernizan

Las revistas El Hogar y Atlántida surgieron a principios del siglo XX pensando en el público femenino. A partir de 1922 se publica la revista Para Ti, y más tarde otras de formatos similares,  como Vosotras (en 1935) y Femenil. Todas ellas tuvieron una gran importancia en la conformación de los gustos, las formas de vestir y las costumbres de las mujeres de su época y las de sus familias.  Ver fotografías en el Álbum 

El mundo del espectáculo tuvo también la atención de las revistas de la época. En 1927 apareció la revista especializada Radiolandia, seguida por Antena en 1931 y más tarde por Radiofilm.

Fuente: Aleman, José. Billetes y estampillas de los 200 años; Archivo General de la Nación.


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