21ºC H 85
Viernes 05.03.2021
15/02/2021

Ocio

De película: la leyenda tucumana de El Castoral

Lujos, fiestas, alcohol, invitados extranjeros, y otras características que poseía un castillo construido por un alemán para enamorar a una mujer.
Ampliar (1 fotos)

Fotos actuales sacadas por Catalina Roccia Ferro

El edificio fue construido alrededor de 1907 por el alemán, Otto Ruckaeberle, bajo el pedido de la francesa, Inés Beruti, como una prueba de amor hacia ella. Está ubicado a las afueras de Simoca, a orillas del Río Salí.

Luego de su inauguración, las fiestas, el alcohol e invitados extranjeros predominaban allí. Fue bautizado El Castoral porque en la zona se producían semillas de lino y se hacía aceite de linaza que luego era exportado, y comercializado por Ruckaeberle en Europa. En el lugar abundaban los lujos europeos tales como el telégrafo, teléfono, agua corriente, piso de mármol de Carrara, salón de fiestas y escaleras suntuosas y verjas de bronce.

Con el pasar de los años el Castillo quedó abandonado y el paradero de su dueño fue un enigma. Por el lugar se corren diferentes historias: que el propietario tenía un pacto con el diablo y es por eso que llevaba una vida de lujos. También, que una luz se eleva hasta una determinada altura y esta se dirige al cementerio, y luego regresa al mismo lugar. Dicen que las luces del salón blanco de la Casa de Gobierno de Tucumán pertenecían al salón de fiestas de El Castoral.

A pesar de los años pasados, el lugar fue remodelado y en la actualidad luce en buenas condiciones.


Recomienda esta nota: