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Martes 20.08.2019
27/04/2018

Tecno

AUTOS

Oreste Berta: “Torino, un mito argentino”

Conocé la historia del histórico auto nacional.

Fue hacia fines de 1960 cuando, de manera fortuita, tuve la oportunidad de conocer a James McCloud. Sin lugar a dudas, ese momento cambió el rumbo de mi vida, tanto por las oportunidades que él me brindó, como por lo que significó para mí la amistad y la guía de tan singular personaje. Debo hacer notar que lo realmente valioso fue que esto no solo ocurrió conmigo, sino también con muchos compañeros de trabajo que ponían todo de sí para llevar adelante los proyectos que nos encomendaban.

Cuando repaso la historia de la industria automotriz de los años ‘60, y recuerdo lo que se hacía en Industrias Kaiser Argentina, no dejan de sorprenderme aún hoy las facilidades y los incentivos que nos brindaban para desarrollar nuestros respectivos trabajos. Lo mismo ocurría con el gran apoyo que se daba a los diferentes proveedores para lograr las partes necesarias para la producción de nuestros vehículos, siempre tratando de lograr el máximo de contenido nacional en todo lo que se fabricaba. Y cuando no existía un proveedor para una pieza determinada, se buscaba y ayudaba al que estuviera interesado en hacerla. Fue en este clima de realizaciones en el que se llevó adelante el proyecto de lo que terminó siendo el Torino.

Muchos intentos le costaron a Martín Glas poder comunicarse conmigo. Por diversas razones pasó bastante tiempo hasta que esto se produjo y, nuevamente, comenzó su lucha para lograr un encuentro personal. Cuando esto finalmente se dio, tratarlo y conocer su trabajo abrió las puertas a una buena amistad.

La historia del Torino constituye uno de los hitos de la industria automotriz en nuestro país y abarca un sinnúmero de diferentes aspectos. Cuando nos reunimos por primera vez con Martín le aclaré que, si bien durante esos años fui uno de los integrantes de ingeniería en IKA como Jefe de Proyectos Avanzados, tuve poca relación con el proceso de diseño y producción de ese vehículo. Mi aporte se basó en la experimentación que realicé en el auto que me asignó la empresa para mi uso personal –y que fue la base para diseñar el Torino 380 W– y, por supuesto, en todo lo que desarrollamos para uso en competición. No obstante, él insistió en conocer todos los datos que yo pudiese aportar, por ínfimos que fueran, como así también nombres y contactos de personas que estuvieron involucradas de alguna manera con el proyecto. Su pasión por lo que estaba haciendo, su meticulosidad por los detalles y la comprobación de toda información que recibía, me llamaron la atención, como así también su tesón para lograr sus objetivos.

En la época de ese primer encuentro yo ya estaba retirado de mi empresa y el tiempo del que disponía hicieron posible largas horas de conversación. Todo detalle le interesaba y siempre traía innumerables preguntas. Aporté lo que pude, tanto en lo relativo al área de competición que yo manejaba, como nombres y la manera de llegar a personas que estuvieron involucradas en otros aspectos del proyecto.

Puedo asegurar que nada lo detenía cuando encontraba una nueva pista sobre lo ocurrido en esos años.

La historia de Industrias Kaiser Argentina y el camino recorrido por James McCloud para llegar a producir el Torino son hechos que merecen ser recordados y que, aun en momentos históricos tan diferentes, pueden incentivar a jóvenes, empresas y gobernantes a intentar nuevos proyectos en nuestro país.

La vida de personajes importantes y la forma en que alcanzaron sus objetivos es algo que siempre me fascinó y de lo que tantas enseñanzas se pueden obtener. Esta es una de esas historias para tener muy en cuenta, razón por la que he tratado de colaborar hasta el límite de mis posibilidades. Por otra parte, cuando uno encuentra una persona que no se limita en la búsqueda de datos y su comprobación, entonces se debe poner el máximo empeño en ayudarlo, y es lo que he hecho en este caso. También debo admitir que la incesante búsqueda de material y personajes de esa época realizada por Martín me ayudó a recordar hechos ocurridos tantos años atrás y a restablecer contacto con compañeros de esos tiempos, algo que mucho agradezco.

¿Porqué esta historia es tan relevante? El Torino fue el único automóvil diseñado y producido en gran serie en nuestro país que logró reconocimiento internacional. No me parece relevante que se mencione que el diseño de la carrocería fuera de Pininfarina, o que el casco fuera una modificación de un Rambler American. Lo que yo considero que tuvo valor fue el gran trabajo realizado por directores e ingenieros de IKA, la idea que tuvieron y cómo la llevaron a cabo para reunir y amalgamar aquellos materiales o partes a los que en ese tiempo se podía tener acceso, partes propias o diseñadas para otros vehículos, buscar un carrocero de renombre y agregar toda la ingeniería necesaria para que ese conjunto funcionara. Y se lo logró de tal manera que fue el único auto argentino admirado en otros lugares del mundo.

Recuerdo cuando, en mi viaje acompañando a Juan Manuel Fangio, lo mostramos a la Mercedes Benz de Alemania, como asimismo los comentarios de diferentes personajes del mundo que en su momento tuvieron un Torino para su uso personal.

Cuando se menciona que el diseño de la carrocería no pertenecía a un carrocero argentino, no se debe olvidar que italianos como Pininfarina, Giugiaro o Bertone fueron los responsables de una cantidad de los más cotizados automóviles de esa época. En nuestro caso, lo importante fue la idea de recurrir a Pininfarina para el trabajo y haber logrado que una firma de ese nivel aceptase nuestro encargo. También es necesario destacar la labor de nuestro grupo de ingenieros, que diseñó y articuló todos los elementos para finalmente lograr este gran producto.

Por todo lo escrito anteriormente, considero muy valioso cómo Torino, un mito argentino describe con gran lujo de detalles esta hermosa historia, a la que acompaña una importante documentación en imágenes y testimonios de la época, algo que sin duda todos disfrutarán.

Alta Gracia, agosto de 2017. Autoblog.


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