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Domingo 20.09.2020
04/09/2020

Crónica

Industria Espacial Argentina

Un ingeniero de cuna tucumana participó del hito de los satélites Saocom

Andrés Pablo Bergant, responsable de Integración y Ensayos del Saocom 1 B, explica que Invap "empieza a tener un pie en la exportación de tecnología satelital".
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Foto gentiliza para El Mirador, prensa y comunicación Invap.

El anhelo de decenas de técnicos aeroespaciales que integraron un equipo con sello federal se hizo palpable el pasado 30 de agosto desde Cabo Cañaveral, en la ciudad estadounidense de Florida. Gracias al ingenio argentino el satélite Saocom 1B fue lanzado al espacio a través del cohete Falcon 9 de la empresa Space X.

El esfuerzo, las expectativas y los planes a futuro de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) y la empresa sociedad del Estado, Investigaciones Aplicadas (Invap) se hicieron realidad con la puesta en órbita del dispositivo espacial que girará alrededor de la tierra de forma elíptica, entre ambos polos, con su mellizo, el satélite Saocom 1A lanzado en 2018. De esta manera lo explica Andrés Pablo Bergant, responsable de Integración y Ensayos del Saocom 1 B y Técnico Electrónico del Instituto Superior Patagónico, que nació en San Miguel de Tucumán y a temprana edad, junto a sus padres, se mudó a la ciudad patagónica de Bariloche.

Andrés, que tiene 38 años y una carrera de 20 años en Invap que pertenece al gobierno de Río Negro y a la Nación, cuenta que ambos vehículos espaciales completan el Sistema Ítaloargentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (Siasge) que, entre otros aspectos, brindará importantes servicios para la producción agropecuaria y la gestión de emergencias ambientales. La industria espacial argentina es un modelo que trascendió los gobiernos y es ejemplo para otras actividades tecnológicas del país. 

En la entrevista del periodista Rafael Garbero publicada el martes pasado en sus redes sociales y desarrollada a través de la plataforma Zoom,  Andrés explica: “Fue una gesta para el equipo Saocom. Hemos sorteados una buena cantidad de escollos para llegar a este punto y realmente fue una alegría enorme poder participar hasta el día del lanzamiento”.

El hijo de un inmigrante centro europeo dedicado a la herrería y una ama de casa, que participó de la puesta a punto del satélite en Cabo Cañaveral y tuvo que retornar a la Argentina para seguir el lanzamiento desde Invap Bariloche a causa de la pandemia de coronavirus sostuvo: “Participé en la integración eléctrica del satélite en un proceso que lleva varios meses de ensayos y pruebas para dejarlo operativo. Integrado eléctricamente y con todos los subsistemas probados, pasamos a los ensayos funcionales que llevó un período de un año de trabajo donde al satélite se lo sometió a todas las condiciones que podría sufrir en el espacio”.

Completamente argentino 

El satélite está prácticamente construido en Argentina. Alrededor del 80% del vehículo espacial  y su electrónica fue hecho en el país. Los únicos componentes fabricados en el exterior son: una parte de la electrónica de la antena del radar SAR que fue fabricada en Italia y un seguidor de estrellas y baterías que se importaron de Francia e Inglaterra.  

Bergant sostiene que cada nuevo desafío que se produce al desarrollar un satélite “implica un montón de factores que permiten el nacimiento de pymes para resolver los problemas que se presentan en la etapa de desarrollo y construcción. Posibilitó la contratación de nuevos proveedores. Esta tecnología genera un derramamiento de conocimiento que no sólo queda en Invap sino que se traslada al resto de la comunidad”.

Satélites gemelos

Sobre la construcción de dos satélites, que son de similares características, dijo que ello posibilitará un mapeo más rápido de la superficie del terreno: “participan de la  constelación de satélites de la Agencia Italiana. Hay todo un convenio de cooperación para el uso y manejo de esta información que es de gran valor para ambos países”.

Los satélites Saocom, junto con cuatro satélites de la Constelación Italiana Cosmo – SkyMed de la Agencia Espacial Italiana (ASI por sus siglas en italiano), integran un sistema que sirve en beneficio de la sociedad, la gestión de emergencias y el desarrollo económico.

Ambos se convirtieron en los satélites SAR con mayor performance que existe en el planeta al momento y es por esta razón que ha despertado mucho interés en la comunidad científica internacional por hacer uso de los datos que se generen.

Los Saocom son considerados satélites grandes porque tienen tres toneladas. Portan un radar de apertura sintética y giran en una órbita polar a 600 km de altura.

Contra viento y marea 

Andrés participó del proceso de la campaña preparatoria, en Estados Unidos y hasta el día del lanzamiento, ya desde la patagonia argentina. El satélite fue a EEUU acompañado por 50 toneladas de cargas de equipo, transportados para hacer pruebas funcionales en el sitio del lanzamiento: “Una cantidad monstruosa de dispositivos sólo para verificar que luego del traslado en avión el satélite funcionara correctamente”

Fue extenso el tiempo de preparación: “La campaña en sí en Estados Unidos, si no hubiera pasado la pandemia, se hubiera ejecutado en febrero o marzo. De hecho, la primera parte se ejecutó allá y nos agarró con la mitad de la pandemia en la mitad del proceso. A pocos días de lanzar tuvimos que volver y dejar el satélite guardado. Luego regresamos en julio para retomar el trabajo”.

Del operativo participaron 40 técnicos que viajaron para hacer pruebas de despliegues de paneles solares, chequear los sistemas vitales y compatibilidad, llegado al punto donde se integra el satélite con el cohete lanzador.  

La labor incluyó la etapa de lanzamiento y las primeras órbitas del satélite que es momento donde se lo pone a punto para que empiece a operar y cumpla con su función. Un equipo de seguimiento observan el funcionamiento de cada sistema las 24 horas. Ejecutaron maniobras y configuraciones para que el satélite quede en condiciones de ser operado. Se realizaron ensayos para que luego de la separación del cohete todo funcione como corresponde”.

Una vida dedicada a la industria tecnológica

Andrés ingresó muy joven, incluso antes de estar recibido de sus estudios técnicos que realizó en Bariloche: “se abrió un mundo de oportunidades para mí. Comencé a trabajar en el área nuclear en un reactor que se exportó a Australia. Pasé por diversas áreas hasta que hace unos años comencé con Saocom. Un hecho que sorprende y es gratificante en un país donde no es usual este tipo de carreras y desarrollos”.

Y dice que las oportunidades laborales se “magnificaron. Argentina está recorriendo ese camino. Lo que a mí me pasó tras muchos años de carrera, hoy hay chicos con 25 años que están participando de la campaña de lanzamiento”.

El valor de Invap

El técnico electrónico expresa su orgullo por integrar una empresa que supo sobrellevar diferentes crisis en el país para seguir adelante “con este sueño de hacer algo útil para el país. Compartí mucho tiempo con personas que fueron los fundadores de esta empresa. Siempre trasmitieron esa impronta de seguir la imaginación y no quedarse. Buscar las soluciones a los problemas con los que nos encontramos en este tipo de desarrollo para crear tecnología cada vez más avanzada”.

El Saocom y la radarización en Argentina

Antes que Invap pudiera construir un radar, tuvo que desarrollar tecnologías y lo hizo  pensando en el Saocom “que lleva más de 20 años como proyecto impulsado por gente de la Conae e Invap. La iniciativa se fue postergando pero gracias a la necesidad de seguir avanzando pudimos tener, por ejemplo, un plan de radarización. Se vienen nuevos hitos como la internacionalización de estos proyectos. Un ejemplo es la asociación con la Agencia Espacial de Turquía en el desarrollo de satélites geoestacionarios. Invap empieza a tener un pie en la exportación de tecnología satelital. Ese es el próximo desafío”.

Las creaciones de Invap, tras 44 años de historia, posibilitará el control por radal del tráfico aéreo con un sistema seguro, brindar vigilancia al área de defensa y dar soberanía al país en materia de telecomunicaciones y observación espacial. Podrá generar ganancias exportando su tecnología al mundo.

Servicios del satélite

El satélite toma imágenes radar de la superficie de la tierra a través de un sistema que emplea señales de microondas. A diferencia de una cámara óptica, el radar puede ver el suelo a través de las nubes, de noche y de día. Esto puede beneficiar al agro, porque permite medir la humedad relativa del suelo, que es útil para determinar los tiempos de siembra y cosecha de cada cereal. Dado que se puede ver en horarios diurnos y nocturnos permite prevenir y detectar catástrofes de manera temprana.

Cantera de talentos

Andrés alienta a los jóvenes que aspiran a continuar una carrera vinculada a las ciencias del espacio: “Que se animen. Que no tengan miedo de pensar que en un país como la Argentina uno se puede desarrollar. Hay muchas cosas por hacer e imaginar. Esa es la impronta de los fundadores de esta empresa. Tomar los problemas cotidianos y darle una solución científico tecnológica. A la Argentina le espera mucho futuro. Tiene mucho para desarrollar y necesitará científicos que se animen hacerlo”.





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